CONMEMORANDO UN TRISTE CENTENARIO: CATÁSTROFE FERROVIARIA EN HERVÁS: 29 de ABRIL de 1926. LA TRAGEDIA DEL ABANDONO. 2ª parte y fin.
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Tal como indicamos en la entrada anterior, abordaremos en esta 2ª parte el comentario de documentos nuevos encontrados desde la entrada de 2016, que ya reprodujimos, sobre el accidente ferroviario de Hervás.
Una vez conocidos esos tristes
hechos ocurridos en las cercanías de Hervás el día 29 de abril de 1926 (el
accidente, la ayuda y rescate de heridos, la reacción del pueblo de Hervás y de
las autoridades, el entierro de los fallecidos, la polémica sobre las causas
del accidente, etc.), podemos indicar la reacción de los medios de prensa y, en especial, en cuanto a la evolución de los heridos en el accidente, en cuanto a la polémica
de las causas del mismo y en cuanto a la celebración del
juicio que tuvo lugar en junio de 1929.
Como indicamos, la práctica totalidad de los medios de prensa del país, ya fueran periódicos de tirada a nivel nacional como periódicos locales con una tirada mucho menos numerosa informaron del accidente ferroviario de Hervás; bien es verdad que, en muchos casos, eran noticias breves, de teletipo, muy similares en unos periódicos y otros, lo que conllevó a que los errores que cometía un medio de prensa apareciera reproducido en otros muchos (nos referimos, particularmente, a los errores en cuanto al número de fallecidos).
Pero hubo errores -quizá anecdóticos- que llaman la atención, ya que se refieren a la reproducción de los nombres de los municipios en que se produjo el accidente. Por ejemplo, el periódico La Voz, editado en Córdoba, indicaba que el accidente se había producido "en las proximidades de la estación de Delbar" -en lugar de Hervás-, e, igualmente, indicaba que se había recibido un telegrama desde el pueblo de Baños de Monte-Mar. Debemos suponer que en aquellos tiempos, con la falta de Google Maps, era difícil consultar para verificarlos la denominación correcta de los pueblos.
“Hablando con los viajeros: D. Celso Álvarez y D. Ramiro Priz, viajantes de comercio, dicen que al llegar a las proximidades del lugar en que ha tenido lugar el descarrilamiento, unos instantes antes de que se produjera, sintieron una leve trepidación que debió ser producida por la salida de los rieles de algún coche de los que figuraban en la combinación del tren, probablemente debió ser el coche salido de la vía el mismo que ocupaban estos señores, quien, un segundo después experimentó una sacudida terrible producida por el total descarrilamiento del tren.
A raíz de esto, se vieron envueltos en astillas y en polvo, sin que pueda añadir otra cosa que se refiera a la forma en que la catástrofe tuvo lugar, sino que oyó gritos, ayes de dolor y el ruido que producían los demás viajeros al intentar salir de los coches en que viajaban.
A continuación, y no siendo de gravedad los magullamientos que padecía, acudieron inmediatamente al socorro de la víctimas, que se encontraban todas en el mismo departamento que ellos ocupaban.
Afirman que el guardia debió ser aplastado por el vagón que conducía el pescado, al caer sobre aquél en que viajaba y romper las paredes de éste” ¹.
Otra curiosidad, respecto de los periódicos que se hicieron eco de la noticia del accidente, es que ésta apareció incluso en periódicos de Cuba: el Diario de la Marina, editado en La Habana también recogió la noticia.
Aunque Cuba ya no era, desde hacía tiempo, colonia española, debemos suponer que los lazos históricos, culturales y, particularmente, los lazos migratorios hacían que los periódicos cubanos publicaran noticias provenientes de la "Metrópoli" llegadas a través de agencias telegráficas internacionales.
A partir de la documentación encontrada en el Archivo Municipal de Hervás (AMH), fundamentalmente de actas de la Comisión Permanente y la correspondencia durante el mes de mayo de ese 1926, podemos conocer algunos detalles posteriores al accidente. Ya indicamos en la entrada anterior que el Ayuntamiento de Hervás había acordado costear los gastos del sepelio de la víctimas (acta extraordinario de Pleno Municipal del día 30 de abril) y que, unos días más tarde, el día 9 de mayo, la Comisión Permanente decidió reclamar a la Compañía de M.C.P. y del O. de España el importe de los gastos sufridos para el traslado de los heridos y cadáveres desde el lugar del accidente hasta el Hospital y el Depósito Municipal. Pues bien, la Compañía de ferrocarril contestó a esta reclamación del Ayuntamiento en carta dirigida al Alcalde Constitucional de Hervás el día 26 de junio, indicando lo siguiente:
"En contestación a su atento oficio del 21 del actual y contrayéndose a acuerdo tomado el día 9 por el Ayuntamiento de que se reclame a esta Cia. el importe de los gastos que satisfizo esa Alcaldía por el traslado de los heridos y cadáveres desde el lugar del descarrilamiento ocurrido el 29 de abril hasta el hospital y depósito judicial respectivamente, tengo el honor de manifestarle a V.S. que, aunque esta Cia. no se considera obligada al abono de dichos gastos, porque entiende que no le alcanza responsabilidad alguna en el aludido accidente, dando una nueva prueba de sus sentimientos caritativos y generosos, se aviene al abono de los gastos originados por el aludido concepto, esperando tan solo para disponer el pago que esa Alcaldía nos remita el oportuno justificante" ².
Suponemos que al Ayuntamiento le llegaría una notable cantidad de cartas de diferentes organismos (nacionales, provinciales, etc.) manifestando su pesar por el accidente ocurrido. Entre esta documentación hemos encontrado un escrito dirigido por el Excmo. Sr. Director del Cuerpo de la Guardia Civil al Alférez de dicho cuerpo en la línea de Hervás en el que se indica:
"Por su escrito nº 214 me entero del acto humanitario llevado a cabo por los médicos, autoridades y vecindario de Hervás, prodigando cuantos auxilios fueron necesarios al Guardia Ángel Rodríguez Herrero, herido en el descarrilamiento del tren ocurrido en la proximidad de aquella localidad, así como los gastos que ocasionaron el sepelio del Guardia muerto en el accidente Casto Royo Rey; se servirá V.S. dar las gracias más expresivas en mi nombre a cuantas personas hayan contribuido a tan loable acto de proceder por su altruismo y afecto demostrado al Instituto". Dicho Alférez, en efecto, hizo llegar este escrito de agradecimiento al Ayuntamiento de Hervás ³.
Otra carta encontrada en el AMH, dirigida personalmente en papel de luto al Alcalde de Hervás, Francisco Sánchez Peña, la remitía el Director de Sanidad del Puerto de Avilés, Isaac Rodríguez, hermano del médico de Tamames de la Sierra fallecido en el accidente -José Luis Rodríguez López- y tío de la niña -Mª. Luisa Rodríguez Gómez-, también fallecida en él. La carta de Isaac Rodríguez decía así:
"Muy distinguido Sr. y amigo: enterado por la prensa del atento y generoso proceder de ese noble vecindario con ocasión de la catástrofe ferroviaria en que, entre otras desgraciadas víctimas, perecieron mis infortunados hermano y sobrina, y gravemente herida mi hermana política, ruego a Vd. encarecidamente, Sr. Alcalde, se digne aceptar mi más sincera gratitud y profundo reconocimiento, y se haga intérprete de estos mis sentimientos cerca de las demás Autoridades y vecindario de ese pueblo que tan dignamente representa. Mi eterna gratitud a todos y reciba Vd., Sr. Alcalde, la expresión del más sincero reconocimiento de su affmo. y agradecido amigo". Firma: Ysaac Rodríguez ⁴.
En esta carta se menciona a una de las heridas graves en el accidente: la mujer del médico de Tamames de la Sierra y madre de la niña también fallecida -Mª. Luisa Gómez- y en el escrito del Director General de la Guardia Civil se mencionaba, también a un Guardia Civil herido: Ángel Rodríguez Herrero que, con el Guardia Civil fallecido, componían la pareja de guardias vigilantes del tren.
El periódico El Adelanto de Salamanca fue informando del estado de los heridos durante el mes de mayo: en el diario del día 5 de mayo se informaba de que los heridos, dentro de la gravedad, mejoraban notablemente. Se informaba de que Mª. Luisa Gómez había sido trasladada a Salamanca tras las primeras curas en Hervás y se indicaba que, en principio, no necesitaría ninguna intervención quirúrgica. Además se indicaba que el otro herido, el Guardia Civil, también había experimentado mejoría y que no se esperaba el fallecimiento de ninguno de los heridos ⁵.
También el periódico La Victoria de Béjar informaba sobre la mejoría del G. Civil herido.
Sin embargo, el mismo periódico salmantino, El Adelanto, el día 23 de mayo, notificaba sobre aspectos que hacen suponer que el estado de los heridos empeoró notablemente con el paso de los días: se indicaba que Mª. Luisa Gómez había sido operada el día anterior y que había sido preciso amputarle una pierna, no pudiendo descartarse que hubiera que amputarle la otra. Y, además, se indicaba que el Guardia Civil Ángel Rodríguez también iba a necesitar una operación quirúrgica grave (no se especifica cual era esta operación, pero de las noticias del juicio que se celebró en 1929 se deduce que fue necesario amputarle un brazo). Y se mencionaba, en esta información del día 23 de mayo, una tercera herida de importancia: Remedios Puerto Reina, de la que no se especificaba su gravedad ⁶.
Otra circunstancia de la que hemos encontrado noticias en prensa es del funeral que se desarrolló en Tamames de la Sierra por el alma del médico José Luis Rodríguez y su hija.
Se trató, como indica la noticia de prensa, de un funeral de 1ª clase "con asistencia y túmulo" costeado por su amigo y jefe de telégrafos de Tamames, Diógenes Marcos, quien también le dedicó un sentido obituario en el mismo El Adelanto el día 15 de mayo. El periódico del día 1 de junio indicaba: "El catafalco aparecía profusamente adornado de coronas y flores [...]. El pueblo entero acudió en manifestación de pena, de cariño y de simpatía. El día 30 se repartieron limosnas, ordenadas por sus hermanos don Isaac y don Felipe [...]" ⁷.
En general, la mayor parte de los periódicos se centraron en el análisis, más o menos pormenorizado, de dos causas concretas: el exceso de velocidad -responsabilidad del maquinista del tren que estaba preso en la cárcel desde el día del accidente- y el mal estado de la vía -responsabilidad de la Compañía de ferrocarril-.
Un análisis muy revelador sobre estas causas lo hizo el periódico El Adelanto del día 23 de mayo de ese 1926. El periódico se puso en contacto con Felipe Rodríguez, otro hermano del médico de Tamames de la Sierra fallecido en el accidente e ingeniero de la Comisión Militar de estudios de ferrocarriles de la 7a. Región, hermano que se había hecho cargo de los otros hijos de su fallecido hermano.
Felipe Rodríguez había llegado a Hervás seis horas después del accidente y visitó el lugar de la catástrofe observando el estado en que quedó el tren accidentado: pudo observar, apreciación que le confirmaron miembros del vecindario de Hervás con los que habló, que "tan deplorable era el estado de la vía, lo que supone un abandono homicida, que solicitó inmediatamente por telégrafo del Sr. Ministro de Fomento y del presidente del Consejo, se enviara una comisión de ingenieros ajenos a la Compañía que, en el lugar del suceso examinara las condiciones de la vía y dictaminara sobre ellas".
El Sr. Rodríguez pudo apreciar, tras el examen que hizo de la vía, que "sobre el total de las traviesas y absolutamente podridas más del 50% restantes estaban inservibles". También indicó que pudo ver cómo muchos tornillos de los que sujetaban el rail a la traviesa se podían arrancar con la mano y que así lo vieron también los empleados del ferrocarril y probaron para tratar de demostrar así la inculpabilidad del maquinista detenido. También los tirafondos estaban en condiciones parecidas; e incluso indicó al periodista que la tarde del accidente los obreros de la Compañía, en lugar de realizar los trabajos urgentes producto del descarrilamiento, se dedicaban a tapar con chinarros los trozos de vía para que no fueran visibles al público. "El carril desgastado, la vía agotada, las traviesas podridas, las tuercas flojas, la cabeza de los tirafondos movibles en gran parte sin fijar el riel a la traviesa, los tornillos de las bridas sueltos, [...]. No quiero llevar mis consideraciones más allá. El asunto se encuentra actualmente en manos de la justicia y la actuación serena del juez de instrucción de Hervás, que lo examina con el espíritu de equidad más noble, dirá la última palabra".
Para acabar su crónica, el periodista de El Adelanto, que firma como Jam, se hace una serie de preguntas que, a la vista de algún importante accidente ferroviario producido en nuestro país hace pocos meses, nos parecen de gran actualidad a pesar de haber sido formuladas hace un siglo:
-"¿No cabría gravísima responsabilidad a cuantos adoptaran el criterio interesado de callar en este asunto si mañana, por ejemplo, se reprodujera la catástrofe?",
-"¿Es que puede dejarse la vida de gran número de viajeros -a Salamanca afecta tanto como a Zamora y Cáceres este problema- a merced de las compañías que se preocuparan solamente de sus intereses y olvidaran el respeto que las vidas que les están encomendadas merecen?" ⁹.
De los pormenores de este juicio nos informa el periódico de Cáceres, Nuevo Día del día 6 de junio de 1929. En el juicio hubo un sólo acusado: el maquinista del Correo, José Hernández Conde, con 28 años de servicio en la Compañía de ferrocarril. Actuaba como acusación el Teniente Fiscal Romualdo Hernández; era el abogado defensor del procesado una persona muy conocida en Hervás: Augusto Pérez Coca; y actuaba como abogado defensor de la Compañía, que era considerada como responsable civil, el abogado Ramón Alegre.
El juicio comenzó con el interrogatorio del Fiscal al procesado: éste indicó que el accidente se produjo en el kilómetro 58 de la línea y, desde el inicio, indicó que el accidente no se debió al exceso de velocidad del tren. Dijo que aunque conocía el peligro del trazado de la línea, desconocía que ésta estuviera en mal estado y que el accidente se produjo por la rotura de algún carril que hizo saltar a la máquina, provocando que los demás coches chocaran entre sí y se destrozaran. Insistió en que la velocidad del tren no era excesiva y que se ajustaba a la indicada en el cuadro de marcha.
En el turno de interrogatorio del abogado defensor, el maquinista insistió en la rotura del carril como causa principal del accidente. Preguntado, además, el procesado si había tenido algún otro accidente en su carrera como maquinista, contestó que sí, que unos años antes pudo evitar una catástrofe en otro tren (con la casualidad de que en aquel tren viajaba el fiscal de este caso con toda su familia, circunstancia que confirmó el propio fiscal).
En las preguntas del Presidente del Tribunal al acusado, éste se reafirmó en las contestaciones anteriores.
Tras los interrogatorios se realizaron pruebas testificales y documentales: diferentes testigos -viajeros, empleados de la Compañía, etc.- testificaron que la velocidad del tren no era excesiva y que en el accidente debió influir una causa ajena a la marcha del tren que no podían especificar.
En los informes finales, el Fiscal indicó que por coincidencia vital tenía que acusar a un hombre al que tiene gratitud eterna por salvar su vida y la de su familia en otro accidente de la misma línea; pero, en esa ocasión debía acusarle del delito de imprudencia temeraria: según él hubo imprudencia por exceso de velocidad tal como se desprendía del sumario de la causa:
"Este fue el hecho: ¿sus consecuencias? Tristes y lamentables en el sitio de las Rozas, pintoresco como todos los agrestes alrededores de Hervás, en una mañana hermosa del mes de Abril, en plena primavera hermosa de la extremeña región, cuatro personas encontraron la muerte. Un médico de Tamames y su hija de corta edad; un guardia civil del servicio de escolta y el hijo del jefe de la estación de Leganés, y otras numerosas personas sufrieron lesiones, de ellas dos muy graves, pues perdieron un brazo y una pierna respectivamente" ¹⁰.
Por todo ello, el fiscal solicitó "se condene al procesado en los términos que tiene interesado" -no se especifica esta petición-.
En el informe del abogado defensor, Sr. Pérez Coca, tras indicar la emoción de participar en el caso por ser amigo de las víctimas, expresa que no se debía aumentar el dolor condenando a su defendido. Indica que tanto la viuda del médico de Tamames como el segundo guardia civil de escolta, también herido en el accidente de Hervás, indicaron que la marcha del tren era ordinaria y que nada hacía presagiar la catástrofe, por lo que no hubo exceso de velocidad ya que el tren iba a la velocidad estimada para el sitio, unos 40-43 kilómetros/hora, tal como recogía el informe de la 3ª división de ferrocarriles (en el que se indicaba que, para considerar exceso de velocidad el tren debía ir a más de 60 km/hora). Por tanto, a su juicio, no existía imprudencia temeraria, y que, además, en el indicado informe se menciona que las causas fueron ajenas al personal y se debieron a "defectos de soldadura interna del carril, hecho fortuito y desgraciado, a nadie imputable" ¹⁰. En consecuencia con ello, el abogado defensor solicitaba la absolución de su representado.
Por último, el abogado representante de la Compañía ferroviaria, considerada responsable subsidiaria, indicó que ésta se había adelantado a la sentencia y que, aunque ésta fuera absolutoria, ya había abonado a las familias de las víctimas las cantidades por indemnización que le pudieran imponer.
El juicio quedó visto para sentencia.
La sentencia se emitió pocos días después: el periódico Nuevo Día, de nuevo, informó el día 10 de junio:
Sentencia: contra José Hernández Conde por delitos de homicidio y lesiones por imprudencia temeraria en ocasión del descarrilamiento de Correo de Astorga en Abril de 1926. Se declaró la libre absolución del procesado ¹¹.
Para finalizar, añadiremos un detalle que hacen aún más triste las consecuencias de este lamentable accidente.
NOTA: El texto de esta entrada en el blog TRASUNTOS DE HERVÁS no ha sido nunca publicado. La propiedad intelectual de dicho texto pertenece, por tanto, al autor del blog (Pedro-Emilio López Calvelo) -pedroemilio100@hotmail.com-.
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