miércoles, 20 de mayo de 2026

CONMEMORANDO UN TRISTE CENTENARIO: CATÁSTROFE FERROVIARIA EN HERVÁS: 29 de ABRIL de 1926. LA TRAGEDIA DEL ABANDONO. 2ª parte y fin

CONMEMORANDO UN TRISTE CENTENARIO: CATÁSTROFE FERROVIARIA EN HERVÁS: 29 de ABRIL de 1926. LA TRAGEDIA DEL ABANDONO. 2ª parte y fin.

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Tal como indicamos en la entrada anterior, abordaremos en esta 2ª parte el comentario de documentos nuevos encontrados desde la entrada de 2016, que ya reprodujimos, sobre el accidente ferroviario de Hervás.

Una vez conocidos esos tristes hechos ocurridos en las cercanías de Hervás el día 29 de abril de 1926 (el accidente, la ayuda y rescate de heridos, la reacción del pueblo de Hervás y de las autoridades, el entierro de los fallecidos, la polémica sobre las causas del accidente, etc.), podemos indicar la reacción de los medios de prensa y, en especial, en cuanto a la evolución de los heridos en el accidente, en cuanto a la polémica de las causas del mismo y en cuanto a la celebración del juicio que tuvo lugar en junio de 1929.

Como indicamos, la práctica totalidad de los medios de prensa del país, ya fueran periódicos de tirada a nivel nacional como periódicos locales con una tirada mucho menos numerosa informaron del accidente ferroviario de Hervás; bien es verdad que, en muchos casos, eran noticias breves, de teletipo, muy similares en unos periódicos y otros, lo que conllevó a que los errores que cometía un medio de prensa apareciera reproducido en otros muchos (nos referimos, particularmente, a los errores en cuanto al número de fallecidos). 

Pero hubo errores -quizá anecdóticos- que llaman la atención, ya que se refieren a la reproducción de los nombres de los municipios en que se produjo el accidente. Por ejemplo, el periódico La Voz, editado en Córdoba, indicaba que el accidente se había producido "en las proximidades de la estación de Delbar" -en lugar de Hervás-, e, igualmente, indicaba que se había recibido un telegrama desde el pueblo de Baños de Monte-Mar. Debemos suponer que en aquellos tiempos, con la falta de Google Maps, era difícil consultar para verificarlos la denominación correcta de los pueblos.


También podemos remarcar que, a muchos de estos periódicos, les gustaba recrearse en datos morbosos y un accidente de este tipo, con esta información morbosa, podía incrementar de forma notable el número de lectores. El periódico El Heraldo de Zamora, en un extenso artículo, incorporaba la narración obtenida de viajeros que iban en el tren accidentado

Hablando con los viajeros: D. Celso Álvarez y D. Ramiro Priz, viajantes de comercio, dicen que al llegar a las proximidades del lugar en que ha tenido lugar el descarrilamiento, unos instantes antes de que se produjera, sintieron una leve trepidación que debió ser producida por la salida de los rieles de  algún coche de los que figuraban en la combinación del tren, probablemente debió ser el coche salido de la vía el mismo que ocupaban estos señores, quien, un segundo después experimentó una sacudida terrible producida por el total descarrilamiento del tren.

A raíz de esto, se vieron envueltos en astillas y en polvo, sin que pueda añadir otra cosa que se refiera a la forma en que la catástrofe tuvo lugar, sino que oyó gritos, ayes de dolor y el ruido que producían los demás viajeros al intentar salir de los coches en que viajaban.

A continuación, y no siendo de gravedad los magullamientos que padecía, acudieron inmediatamente al socorro de la víctimas, que se encontraban todas en el mismo departamento que ellos ocupaban.

Afirman que el guardia debió ser aplastado por el vagón que conducía el pescado, al caer sobre aquél en que viajaba y romper las paredes de éste” ¹.

Otra curiosidad, respecto de los periódicos que se hicieron eco de la noticia del accidente, es que ésta apareció incluso en periódicos de Cuba: el Diario de la Marina, editado en La Habana también recogió la noticia.


Aunque Cuba ya no era, desde hacía tiempo, colonia española, debemos suponer que los lazos históricos, culturales y, particularmente, los lazos migratorios hacían que los periódicos cubanos publicaran noticias provenientes de la "Metrópoli" llegadas a través de agencias telegráficas internacionales.

A partir de la documentación encontrada en el Archivo Municipal de Hervás (AMH), fundamentalmente de actas de la Comisión Permanente y la correspondencia durante el mes de mayo de ese 1926, podemos conocer algunos detalles posteriores al accidente. Ya indicamos en la entrada anterior que el Ayuntamiento de Hervás había acordado costear los gastos del sepelio de la víctimas (acta extraordinario de Pleno Municipal del día 30 de abril) y que, unos días más tarde, el día 9 de mayo, la Comisión Permanente decidió reclamar a la Compañía de M.C.P. y del O. de España el importe de los gastos sufridos para el traslado de los heridos y cadáveres desde el lugar del accidente hasta el Hospital y el Depósito Municipal. Pues bien, la Compañía de ferrocarril contestó a esta reclamación del Ayuntamiento en carta dirigida al Alcalde Constitucional de Hervás el día 26 de junio, indicando lo siguiente:

"En contestación a su atento oficio del 21 del actual y contrayéndose a acuerdo tomado el día 9 por el Ayuntamiento de que se reclame a esta Cia. el importe de los gastos que satisfizo esa Alcaldía por el traslado de los heridos y cadáveres desde el lugar del descarrilamiento ocurrido el 29 de abril hasta el hospital y depósito judicial respectivamente, tengo el honor de manifestarle a V.S. que, aunque esta Cia. no se considera obligada al abono de dichos gastos, porque entiende que no le alcanza responsabilidad alguna en el aludido accidente, dando una nueva prueba de sus sentimientos caritativos y generosos, se aviene al abono de los gastos originados por el aludido concepto, esperando tan solo para disponer el pago que esa Alcaldía nos remita el oportuno justificante².

Suponemos que al Ayuntamiento le llegaría una notable cantidad de cartas de diferentes organismos (nacionales, provinciales, etc.) manifestando su pesar por el accidente ocurrido. Entre esta documentación hemos encontrado un escrito dirigido por el Excmo. Sr. Director del Cuerpo de la Guardia Civil al Alférez de dicho cuerpo en la línea de Hervás en el que se indica: 

"Por su escrito nº 214 me entero del acto humanitario llevado a cabo por los médicos, autoridades y vecindario de Hervás, prodigando cuantos auxilios fueron necesarios al Guardia Ángel Rodríguez Herrero, herido en el descarrilamiento del tren ocurrido en la proximidad de aquella localidad, así como los gastos que ocasionaron el sepelio del Guardia muerto en el accidente Casto Royo Rey; se servirá V.S. dar las gracias más expresivas en mi nombre a cuantas personas hayan contribuido a tan loable acto de proceder por su altruismo y afecto demostrado al Instituto". Dicho Alférez, en efecto, hizo llegar este escrito de agradecimiento al Ayuntamiento de Hervás ³

Otra carta encontrada en el AMH, dirigida personalmente en papel de luto al Alcalde de Hervás, Francisco Sánchez Peña, la remitía el Director de Sanidad del Puerto de Avilés, Isaac Rodríguez, hermano del médico de Tamames de la Sierra fallecido en el accidente -José Luis Rodríguez López- y tío de la niña -Mª. Luisa Rodríguez Gómez-, también fallecida en él. La carta de Isaac Rodríguez decía así:

"Muy distinguido Sr. y amigo: enterado por la prensa del atento y generoso proceder de ese noble vecindario con ocasión de la catástrofe ferroviaria en que, entre otras desgraciadas víctimas, perecieron mis infortunados hermano y sobrina, y gravemente herida mi hermana política, ruego a Vd. encarecidamente, Sr. Alcalde, se digne aceptar mi más sincera gratitud y profundo reconocimiento, y se haga intérprete de estos mis sentimientos cerca de las demás Autoridades y vecindario de ese pueblo que tan dignamente representa. Mi eterna gratitud a todos y reciba Vd., Sr. Alcalde, la expresión del más sincero reconocimiento de su affmo. y agradecido amigo". Firma: Ysaac Rodríguez 

En esta carta se menciona a una de las heridas graves en el accidente: la mujer del médico de Tamames de la Sierra y madre de la niña también fallecida -Mª. Luisa Gómez- y en el escrito del Director General de la Guardia Civil se mencionaba, también a un Guardia Civil herido: Ángel Rodríguez Herrero que, con el Guardia Civil fallecido, componían la pareja de guardias vigilantes del tren.

El periódico El Adelanto de Salamanca fue informando del estado de los heridos durante el mes de mayo: en el diario del día 5 de mayo se informaba de que los heridos, dentro de la gravedad, mejoraban notablemente. Se informaba de que Mª. Luisa Gómez había sido trasladada a Salamanca tras las primeras curas en Hervás y se indicaba que, en principio, no necesitaría ninguna intervención quirúrgica. Además se indicaba que el otro herido, el Guardia Civil, también había experimentado mejoría y que no se esperaba el fallecimiento de ninguno de los heridos .


También el periódico La Victoria de Béjar informaba sobre la mejoría del G. Civil herido.

Sin embargo, el mismo periódico salmantino, El Adelanto, el día 23 de mayo, notificaba sobre aspectos que hacen suponer que el estado de los heridos empeoró notablemente con el paso de los días: se indicaba que Mª. Luisa Gómez había sido operada el día anterior y que había sido preciso amputarle una pierna, no pudiendo descartarse que hubiera que amputarle la otra. Y, además, se indicaba que el Guardia Civil Ángel Rodríguez también iba a necesitar una operación quirúrgica grave (no se especifica cual era esta operación, pero de las noticias del juicio que se celebró en 1929 se deduce que fue necesario amputarle un brazo). Y se mencionaba, en esta información del día 23 de mayo, una tercera herida de importancia: Remedios Puerto Reina, de la que no se especificaba su gravedad .

Otra circunstancia de la que hemos encontrado noticias en prensa es del funeral que se desarrolló en Tamames de la Sierra por el alma del médico José Luis Rodríguez y su hija.


Se trató, como indica la noticia de prensa, de un funeral de 1ª clase "con asistencia y túmulo" costeado por su amigo y jefe de telégrafos de Tamames, Diógenes Marcos, quien también le dedicó un sentido obituario en el mismo El Adelanto el día 15 de mayo. El periódico del día 1 de junio indicaba: "El catafalco aparecía profusamente adornado de coronas y flores [...]. El pueblo entero acudió en manifestación de pena, de cariño y de simpatía. El día 30 se repartieron limosnas, ordenadas por sus hermanos don Isaac y don Felipe [...]" .


Pero el asunto que más tratamiento tuvo en la prensa fue el referido a las causas que provocaron el accidente, tema del que ya hicimos importante referencia en la entrada anterior; quizá los análisis más extensos, ya citados, fueron los firmados por J. Trinchant en el periódico La Voz de Madrid los días 4 y 20 de mayo: "Después de las catástrofes ferroviarias de Llansá y Hervás. Las tragedias del abandono" y "Sobre el descarrilo de Hervás. Las traviesas podridas en los ferrocarriles: ¿son reglamentarias.

En general, la mayor parte de los periódicos se centraron en el análisis, más o menos pormenorizado, de dos causas concretas: el exceso de velocidad -responsabilidad del maquinista del tren que estaba preso en la cárcel desde el día del accidente- y el mal estado de la vía -responsabilidad de la Compañía de ferrocarril-.

Un análisis muy revelador sobre estas causas lo hizo el periódico El Adelanto del día 23 de mayo de ese 1926. El periódico se puso en contacto con Felipe Rodríguez, otro hermano del médico de Tamames de la Sierra fallecido en el accidente e ingeniero de la Comisión Militar de estudios de ferrocarriles de la 7a. Región, hermano que se había hecho cargo de los otros hijos de su fallecido hermano.

Felipe Rodríguez había llegado a Hervás seis horas después del accidente y visitó el lugar de la catástrofe observando el estado en que quedó el tren accidentado: pudo observar, apreciación que le confirmaron miembros del vecindario de Hervás con los que habló, que "tan deplorable era el estado de la vía, lo que supone un abandono homicida, que solicitó inmediatamente por telégrafo del Sr. Ministro de Fomento y del presidente del Consejo, se enviara una comisión de ingenieros ajenos a la Compañía que, en el lugar del suceso examinara las condiciones de la vía y dictaminara sobre ellas".

El Sr. Rodríguez pudo apreciar, tras el examen que hizo de la vía, que "sobre el total de las traviesas y absolutamente podridas más del 50% restantes estaban inservibles". También indicó que pudo ver cómo muchos tornillos de los que sujetaban el rail a la traviesa se podían arrancar con la mano y que así lo vieron también los empleados del ferrocarril y probaron para tratar de demostrar así la inculpabilidad del maquinista detenido. También los tirafondos estaban en condiciones parecidas; e incluso indicó al periodista que la tarde del accidente los obreros de la Compañía, en lugar de realizar los trabajos urgentes producto del descarrilamiento, se dedicaban a tapar con chinarros los trozos de vía para que no fueran visibles al público. "El carril desgastado, la vía agotada, las traviesas podridas, las tuercas flojas, la cabeza de los tirafondos movibles en gran parte sin fijar el riel a la traviesa, los tornillos de las bridas sueltos, [...]. No quiero llevar mis consideraciones más allá. El asunto se encuentra actualmente en manos de la justicia y la actuación serena del juez de instrucción de Hervás, que lo examina con el espíritu de equidad más noble, dirá la última palabra".

Para acabar su crónica, el periodista de El Adelanto, que firma como Jam, se hace una serie de preguntas que, a la vista de algún importante accidente ferroviario producido en nuestro país hace pocos meses, nos parecen de gran actualidad a pesar de haber sido formuladas hace un siglo

-"¿No cabría gravísima responsabilidad a cuantos adoptaran el criterio interesado de callar en este asunto si mañana, por ejemplo, se reprodujera la catástrofe?", 

-"¿Es que puede dejarse la vida de gran número de viajeros -a Salamanca afecta tanto como a Zamora y Cáceres este problema- a merced de las compañías que se preocuparan solamente de sus intereses y olvidaran el respeto que las vidas que les están encomendadas merecen?" .

En la esquela del 1er. aniversario se cita como doliente a la viuda: Mª. Luisa Gómez

Sabemos, finalmente, que el juicio por el accidente de ferrocarril de Hervás del día 26 de abril de 1926 se celebró tres años después, en junio de 1929 en la Audiencia Provinciala de Cáceres: Causa incoada por descarrilamiento del Correo de Astorga, entre Baños y Hervás, en 1926, con cuatro fallecidos y numerosos heridos.

De los pormenores de este juicio nos informa el periódico de Cáceres, Nuevo Día del día 6 de junio de 1929. En el juicio hubo un sólo acusado: el maquinista del Correo, José Hernández Conde, con 28 años de servicio en la Compañía de ferrocarril. Actuaba como acusación el Teniente Fiscal Romualdo Hernández; era el abogado defensor del procesado una persona muy conocida en Hervás: Augusto Pérez Coca; y actuaba como abogado defensor de la Compañía, que era considerada como responsable civil, el abogado Ramón Alegre.

El juicio comenzó con el interrogatorio del Fiscal al procesado: éste indicó que el accidente se produjo en el kilómetro 58 de la línea y, desde el inicio, indicó que el accidente no se debió al exceso de velocidad del tren. Dijo que aunque conocía el peligro del trazado de la línea, desconocía que ésta estuviera en mal estado y que el accidente se produjo por la rotura de algún carril que hizo saltar a la máquina, provocando que los demás coches chocaran entre sí y se destrozaran. Insistió en que la velocidad del tren no era excesiva y que se ajustaba a la indicada en el cuadro de marcha. 

En el turno de interrogatorio del abogado defensor, el maquinista insistió en la rotura del carril como causa principal del accidente. Preguntado, además, el procesado si había tenido algún otro accidente en su carrera como maquinista, contestó que sí, que unos años antes pudo evitar una catástrofe en otro tren (con la casualidad de que en aquel tren viajaba el fiscal de este caso con toda su familia, circunstancia que confirmó el propio fiscal).

En las preguntas del Presidente del Tribunal al acusado, éste se reafirmó en las contestaciones anteriores.

Tras los interrogatorios se realizaron pruebas testificales y documentales: diferentes testigos -viajeros, empleados de la Compañía, etc.- testificaron que la velocidad del tren no era excesiva y que en el accidente debió influir una causa ajena a la marcha del tren que no podían especificar.

En los informes finales, el Fiscal indicó que por coincidencia vital tenía que acusar a un hombre al que tiene gratitud eterna por salvar su vida y la de su familia en otro accidente de la misma línea; pero, en esa ocasión debía acusarle del delito de imprudencia temeraria: según él hubo imprudencia por exceso de velocidad tal como se desprendía del sumario de la causa:

"Este fue el hecho: ¿sus consecuencias? Tristes y lamentables en el sitio de las Rozas, pintoresco como todos los agrestes alrededores de Hervás, en una mañana hermosa del mes de Abril, en plena primavera hermosa de la extremeña región, cuatro personas encontraron la muerte. Un médico de Tamames y su hija de corta edad; un guardia civil del servicio de escolta y el hijo del jefe de la estación de Leganés, y otras numerosas personas sufrieron lesiones, de ellas dos muy graves, pues perdieron un brazo y una pierna respectivamente¹⁰.

Por todo ello, el fiscal solicitó "se condene al procesado en los términos que tiene interesado" -no se especifica esta petición-.

En el informe del abogado defensor, Sr. Pérez Coca, tras indicar la emoción de participar en el caso por ser amigo de las víctimas, expresa que no se debía aumentar el dolor condenando a su defendido. Indica que tanto la viuda del médico de Tamames como el segundo guardia civil de escolta, también herido en el accidente de Hervás, indicaron que la marcha del tren era ordinaria y que nada hacía presagiar la catástrofe, por lo que no hubo exceso de velocidad ya que el tren iba a la velocidad estimada para el sitio, unos 40-43 kilómetros/hora, tal como recogía el informe de la 3ª división de ferrocarriles (en el que se indicaba que, para considerar exceso de velocidad el tren debía ir a más de 60 km/hora). Por tanto, a su juicio, no existía imprudencia temeraria, y que, además, en el indicado informe se menciona que las causas fueron ajenas al personal y se debieron a "defectos de soldadura interna del carril, hecho fortuito y desgraciado, a nadie imputable¹⁰. En consecuencia con ello, el abogado defensor solicitaba la absolución de su representado.

Por último, el abogado representante de la Compañía ferroviaria, considerada responsable subsidiaria, indicó que ésta se había adelantado a la sentencia y que, aunque ésta fuera absolutoria, ya había abonado a las familias de las víctimas las cantidades por indemnización que le pudieran imponer.

El juicio quedó visto para sentencia.

La sentencia se emitió pocos días después: el periódico Nuevo Día, de nuevo, informó el día 10 de junio:

Sentencia: contra José Hernández Conde por delitos de homicidio y lesiones por imprudencia temeraria en ocasión del descarrilamiento de Correo de Astorga en Abril de 1926. Se declaró la libre absolución del procesado ¹¹.

Para finalizar, añadiremos un detalle que hacen aún más triste las consecuencias de este lamentable accidente


En la esquela del cuarto aniversario del fallecimiento del médico de Tamames, José Luis Rodríguez López y su hija, publicada en el periódico salmantino El Adelanto el 29 de abril de 1930 no aparece entre los dolientes su viuda Mª. Luisa Gómez -sólo se cita a sus hijos, hermanos y demás parientes-, por lo que, suponemos, ésta debió fallecer entre la celebración del juicio, en junio de 1929, y la publicación de esta esquela, en abril de 1930 ¹². Sin duda su pronto fallecimiento debió estar relacionado con las secuelas que le dejó el triste accidente del Correo de Astorga en Hervás el 29 de abril de 1926.

NOTAS:
¹ El Heraldo de Zamora. 30 de abril de 1926.
² Archivo Municipal de Hervás. Correspondencia, 1926. Legajo 45, capítulo 1.
³ Ibidem.
 Ibidem.
 El Adelanto de Salamanca. 15 de mayo de 1926.
El Adelanto de Salamanca. 23 de mayo de 1926.
El Adelanto de Salamanca. 1 de junio de 1926.
La Voz de Madrid. 4 y 20 de mayo de 1926.
El Adelanto de Salamanca. 23 de mayo de 1926.
¹⁰ Nuevo Día de Cáceres. 6 de junio de 1929.
¹¹ Nuevo Día de Cáceres. 10 de junio de 1929.
¹² El Adelanto de Salamanca. 29 de abril de 1930.

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NOTA: El texto de esta entrada en el blog TRASUNTOS DE HERVÁS no ha sido nunca publicado. La propiedad intelectual de dicho texto pertenece, por tanto, al autor del blog (Pedro-Emilio López Calvelo) -pedroemilio100@hotmail.com-.

La reproducción total o parcial de este texto en alguna publicación o cartel deberá hacer constar con claridad su autoría, así como la referencia de la publicación en que hubiera sido previamente difundida por su autor. Su uso comercial queda supeditado a la expresa autorización del autor. 



domingo, 26 de abril de 2026

CONMEMORANDO UN TRISTE CENTENARIO: CATÁSTROFE FERROVIARIA EN HERVÁS: 29 de ABRIL de 1926. LA TRAGEDIA DEL ABANDONO - 1ª parte.

CONMEMORANDO UN TRISTE CENTENARIO: CATÁSTROFE FERROVIARIA EN HERVÁS: 29 de ABRIL de 1926. LA TRAGEDIA DEL ABANDONO. 1ª parte

Con este título (Catástrofe ferroviaria en Hervás: 29 de abril de 1926. La tragedia del abandonohicimos una entrada en el blog Trasuntos de Hervás en abril de 2016. Se cumplían en aquel momento 90 años del hecho que se narraba: el más grave de los accidentes ferroviarios producidos en el término municipal de Hervás durante el tiempo de existencia del ferrocarril en la localidad.

Ahora, que se van a cumplir 100 años, creemos que debemos retomar el tema para informar a aquellas personas que pudieran desconocer la circunstancia del accidente y rememorarlo y para, de alguna manera, homenajear la memoria de las cuatro personas que fallecieron en aquel triste accidente.

Y lo vamos a retomar haciendo una doble entrada en Trasuntos de Hervás II: en la primera, la actual, vamos a copiar íntegramente -trasuntar- el texto de la entrada que hicimos hace 10 años en el anterior blog (conscientes de que llegar a esa entrada por parte de los lectores puede originar algún problema -recuérdese que hicimos un cambio de blog precisamente debido a que el primero de los Trasuntos de Hervás originaba problemas al cargar las entradas-). En esta entrada se cuentan las circunstancias en las que se desarrolló el accidente producido el 29 de abril de 1926.

En una segunda entrada posterior, incorporaremos la información obtenida de nueva documentación que hemos ido encontrando sobre el accidente durante estos últimos 10 años: la evolución de heridos, algunas circunstancias originadas alrededor del accidente, el juicio que se desarrolló varios años después, etc.

Como hemos dicho: incorporamos a partir de aquí la narración de los hechos ocurridos el 29 de abril de 1926 tal como lo relatamos en el blog Trasuntos de Hervás hace 10 años

CATÁSTROFE FERROVIARIA EN HERVÁS: 29 de ABRIL de 1926. LA TRAGEDIA DEL ABANDONO.

Copyright © 2016 Pedro Emilio López Calvelo

El periodo comprendido entre el 26 de julio de 1894 (fecha en la que se inauguró oficialmente la línea, aunque es conocido que el tren había llegado a Hervás procedente de Plasencia el 1 de agosto de 1893) y el 31 de diciembre de 1984 marca el periodo de tiempo en que Hervás contó con ferrocarril.

Fotografía antigua del paso del tren por el Puente Hierro de Hervás

La llegada del tren a nuestro pueblo fue celebrada, tal como se puede comprobar en actas de reunión de pleno del Ayuntamiento de la época, con diferentes festejos: banda municipal de música recorriendo las calles, repique de campanas y cohetes, vino para los vecinos y gratificación para los presos de la cárcel. 

A lo largo de esos 90 años son numerosas las historias y anécdotas que pueden conocerse a través del análisis de los documentos del archivo municipal de Hervás o de distintas hemerotecas de prensa de la época: cortes de línea por fuerte temporal en febrero de 1912, honores realizados a los restos mortales del obispo de Plasencia a su paso por la población en julio de 1914, noticias de atropellos de personas con resultados desgraciados (ej: julio de 1924), descarrilamiento del tren correo en enero de 1936 sin víctimas, promociones de excursiones veraniegas a Hervás realizadas por la Compañía de Madrid a Cáceres y a Portugal y al Oeste de España en las primeras décadas del siglo XX, huelgas de obreros que trabajaban en la recomposición de la vía férrea en septiembre de 1912, detenciones y multas a vendedores ilegales en la posguerra,... 

En esta entrada en el blog narraremos uno de los hechos más graves y tristes que tuvo lugar en nuestro pueblo en relación con el ferrocarril y que acaparó el interés y seguimiento de la prensa de la época, a veces con un notable contenido sensacionalista, durante varios días: un grave accidente de ferrocarril que ocurrió en el término municipal de Hervás el día 29 de abril de 1926, que originó varios muertos y numerosos heridos y del que se cumplen ahora 90 años

Las ediciones de noche del día 29 de los periódicos de Madrid narran, con profusión de detalles, pero también con numerosos errores, las circunstancias en las que se produjo el accidente y el desarrollo de las tareas de rescate que se sucedieron a continuación. Periódicos como El Heraldo, La Voz, El Siglo Futuro, ABC, La Correspondencia Militar, La Libertad,... fueron algunos de estos periódicos que dieron cuenta, en los días siguientes, de todas las circunstancias que rodearon el accidente; incluso alguno de estos diarios -como La Voz- llegaron a generar en sus páginas un interesante debate sobre las causas del accidente.










   











Recorte de prensa, 29 de abril de 1926

LAS PRIMERAS NOTICIAS DEL ACCIDENTE
El accidente del tren correo número 203 de Plasencia a Astorga (en algunas crónicas se menciona el tren mixto nº 205) tuvo lugar entre las 8,45 y las 9,30 horas de la mañana del día 29 de abril de 1926 a unos dos kilómetros de Hervás, en el punto kilométrico 58, en el lugar conocido como Las Rozas -en algún documento se cita como Las Rosas-, en dirección a Baños de Montemayor. Por las crónicas de los periódicos podemos saber que el suceso se conoció en la población aproximadamente una hora después ya que "algunos viajeros que iban en el tren pudieron comunicar con Hervás dando cuenta de la catástrofe y pidiendo auxilio" (La Voz, 29-04-1926); otros periódicos indican que "la primera noticia de la catástrofe se tuvo en Hervás por un guardabarrera, que llegó jadeante y aterrado" (ABC, 30-04-1926). Inmediatamente se dirigieron hacia el lugar del suceso los médicos del pueblo, numerosos vecinos y representantes de las autoridades (juez, Guardia Civil, alcalde, Sras. de la Junta del Hospital,...), encontrándose un panorama desolador: habían descarrilado todas las unidades del tren, muchos vagones estaban volcados, y algunos de ellos convertidos en un total amasijo de hierros, astillas,... Con rapidez se organizaron los duros trabajos de salvamento de los viajeros, muchos de los cuales se hallaban aprisionados entre los restos de los vagones. La prensa destacó, en todo momento, la actuación de la población de Hervás, que se volcó en dichos trabajos de salvamento y en la ayuda a los heridos del accidentes, que fue calificado como de verdadera catástrofe ("el pueblo en masa de Hervás prestó asistencia a las víctimas" -El Sol, 30-04-1926).

 Imágenes del accidente de ferrocarril en Hervás publicadas en el ABC
Fuente: ABC Hemeroteca Digital

Por otra parte, tan pronto como el ministerio de Fomento y las inspecciones de Vigilancia de Madrid y Cáceres tuvieron conocimiento del accidente se pusieron en marcha las labores asistenciales y de socorro. Con rapidez salió desde la estación de Delicias de Madrid un tren de socorro con numerosos facultativos (médicos y practicantes), material sanitario, cuadrilla de obreros, etc. Igualmente, el director de la Compañía de Ferrocarriles, en compañía de ingenieros y otros altos cargos, se dirigió en coche hacia Hervás. También desde Plasencia salió un tren de socorro con el jefe de línea y personal facultativo y desde Salamanca partió, a eso del mediodía, otro tren de socorro con "un médico, un practicante, un inspector y el jefe de talleres". 

El número de accidentados fue grande ya que, como se ha dicho, se vieron afectados todos los vagones del trenfallecieron, finalmente, cuatro personas y hubo cinco heridos graves, además de muchos otros heridos de diversa consideración. Sin embargo, los datos que aportaron los periódicos sobre las víctimas en los primeros momentos fueron muy dispares. En todos los medios de prensa se decía que, entre muertos y heridos, el número de accidentado era muy numeroso (La Voz y El Siglo Futuro: "más de cinco muertos y numerosos heridos"; El Heraldo: "van extraidos hasta ahora nueve cadáveres"; ABC: "van recogidos nueve cadáveres, pero se calcula que el número de muertos pasará de 16"; todavía un libro reciente de 2012: Palazuelo-Astorga: Una línea estratégica, de J.J. Ramos Vicente, llega a mencionar erróneamente que hubo 16 fallecidos). 


Las víctimas iban en los primeros vagones, de primera y segunda clase, ya que fueron éstos los que más sufrieron el impacto del accidente al empotrarse los vagones que iban detrás con los de delante al descarrilar el tren y caer por un terraplén, precipitándose unos vagones sobre otros. Los fallecidos en el accidente fueron:

   - Casto Arroyo Gordo, Guardia Civil, de 35 años -en el Registro Civil aparece inscrito como Casto Royo Rey-).
   - José Luis Rodríguez López (médico de Tamames de la Sierra).
   - Mª Luisa Rodríguez Gómez (hija del anterior, de 4 años -en el Registro Parroquial aparece con el nombre de Mª Evangelina-).
   - Ángel Francisco López de León Purificación (hijo del jefe de estación de Leganés, de 25 años). 

En el Registro Civil de Hervás aparecen registradas las cuatro inscripciones de defunción y en el libro de difuntos de 1926 del Registro Parroquial de la iglesia de San Juan se indica, para cada uno de los difuntos, que el fallecimiento "se produjo sobre nueve y media, hora oficial, de la mañana en el sitio denominado Las Rozas, jurisdicción de esta parroquia, a consecuencia de lesiones producidas por accidente ferroviario. No pudo recibir ningún sacramento. Se hizo entierro y funeral de primera clase costeado por la Compañía de Ferrocarriles del Oeste de España. Fueron testigos del sepelio todo el pueblo".

Las crónicas periodísticas de los días posteriores a la catástrofe aportan muchos detalles acerca del accidente, de las hipótesis de las causas, del estado de los accidentados, de la generosidad del pueblo de Hervás, etc. El tren accidentado estaba compuesto por furgón de cabeza, un coche mixto de primera y segunda clase, dos coches de tercera clase, un coche correo y furgón para equipajes. El accidente se produjo en una pronunciada curva, con una pendiente considerable, al lado de un terraplén, en un lugar calificado por la prensa como de extremadamente peligroso; el periódico ABC del día 30 de abril describía así la zona en que se produjo el accidente, avanzando, de paso, alguna de las causas del mismo: "en toda la extensión de esa curva -donde ya se han registrado otros siniestros- los trenes van rozando por un costado el monte, bravo y pintoresco, que se encrespa a medida que se asciende hacia Béjar, y por el otro corren a orillas de una gran hondonada. La curva es tal que los viajeros experimentan la impresión de recorrer un círculo. Los temporales, con el acarreo de agua torrencial que baja del monte y con el consiguiente arrastre de tierras, suelen ocasionar interrupciones en esta línea". 


UTILIZACIÓN MEDIÁTICA

Como los medios de prensa que se hicieron eco de la noticia fueron muy numerosos y aparecieron noticias durante varios días, es muy curioso observar que ya en 1926 se hacía una utilización mediática y hasta sensacionalista de la información del accidente.

Como ilustración curiosa de este hecho podemos indicar que en algunos medios se notificó, en un primer momento, la desaparición del maquinista del tren accidentado que huyó despavorido a campo traviesa del lugar del accidente, siendo posteriormente detenido y encarcelado por orden del juez de instrucción de Hervás, que fue quien instruyó las primeras diligencias judiciales del accidente. Unos días más tarde, el 3 de mayo, este mismo maquinista utilizaba los medios de prensa, en este caso el diario La Voz, para defenderse: "no es cierto que saliera huyendo; por el contrario, una vez repuesto del terror acudió en auxilio de las víctimas. Lamenta el haber quedado ileso y jura que no llevaba excesiva velocidad" (esta fue otra de las causas del accidente que esgrimieron algunos periódicos). 

El periódico ABC del día 30 de abril notificaba el traslado de los heridos más graves para ser hospitalizados en Madrid. Esta noticia ocasionó un notable malestar en Hervás, tanto que el alcalde envió a tres medios de prensa un telegrama notificando que todos los heridos graves del accidente de ferrocarril fueron asistidos en el Hospital de Hervás y curados por los médicos y practicantes titulares "sin que sea cierto que ni estos ni otros heridos fueron trasladados a Madrid ni a Palencia, pues la amplitud del hospital, capaz para cien camas, hacía innecesario el traslado de los lesionados, todos los cuales fueron asistidos en Hervás" (ABC, 02-05-1926) -el Libro Diario de Operaciones de Contabilidad del Ayuntamiento de Hervás registra el apunte: "Nueve pesetas, quince céntimos satisfechas a Dionisio Peralejo como importe de los sellos adheridos a un telegrama expedido por esta Alcaldía a tres diarios de Madrid rectificando información sobre descarrilamiento del 29 del pasado. Libramiento nº 455". AMH, Legajo 148/3-. 

 Fotografía antigua de la estación de ferrocarril de Hervás

El corresponsal del periódico El Sol se hacía eco de este malestar del Ayuntamiento, comentando que, en una conversación con el Alcalde de Hervás, éste le ha manifestado las inexactitudes cometidas por algunos periódicos al narrar el accidente ferroviario: "hay periódico que ha dicho que hubo 16 muertos y que todos los heridos habían tenido que ser trasladados a Madrid. El pueblo de Hervás cuenta con un amplio hospital y todos los heridos fueron allí atendidos con gran cuidado. Algunos heridos fueron trasladados a las fondas y casas particulares de Hervás, pues el vecindario en masa se disputaba atenderlos. Cuando llegaron los trenes de socorro ya habían sido trasladados los heridos al pueblo. De las farmacias de la localidad fueron enviados al lugar donde había ocurrido el accidente cuantos medicamentos hicieron falta, y los vecinos se presentaron también provistos de bolsas con vendas, gasas y algodones, bolsas sque es tradicional llevar al matrimonio como primera partida del ajuar" -esta crónica nos aporta esta curiosidad etnográfica/antropológica sobre las costumbres de ajuar de la época-. 

ENTIERRO Y FUNERAL

La mañana del día 1 de mayo se produjo el entierro de las víctimas que, como cabe suponer, supuso una auténticmanifestación de dueloEl Ayuntameinto de Hervás, en sesión extraordinaria celebrada el día 30, acordó costear los gastos del sepelio y acudir en corporación al acto fúnebre. Según la prensa, un número considerable de vecinos de Hervás y representantes de lo pueblos cercanos acudieron al sepelio "y el comercio cerró sus puertas al paso de los féretros que encerraban los cadáveres de las víctimas conducidos a hombros de las principales personas de la localidad" (El Imparcial, 01-05-1926). 


 Fotografías actuales (2016) de la zona de Las Rozas, donde se produjo el accidente

El día 3 de mayo se celebraron funerales de primera clase en sufragio de las víctimas, costeado por la Compañíferroviaria. El Ayuntamiento, por su parte, costeó el ataúd del Guardia Civil muerto en el accidente, según se aprobó en la reunión de la Comisión Permanente del Ayuntamiento del día 9 de mayo: "Por unanimidad se acordó que, con cargo al Capítulo de Imprevistos del Presupuesto en ejercicio, se satisfagan las sesenta pesetas que ha importado el ataúd construido por el carpintero Julián Peña para el cadáver del Guardia Civil fallecido a consecuencia del descarrilamiento producido el día 29 del pasado mes, y que se reclame a la Compañía de M.C.P. y del O. de España el importe de los gastos sufridos por esta Alcaldía para el traslado de los heridos y cadáveres desde el lugar del descarrilo al Hospital y Depósito Municipal respectivamente" (AMH,Legajo CL/44). 

Ese mismo días 3 de mayo los medios de prensa informaban de la mejoría de los enfermos graves y de la necesidad de operación posterior de algunos de ellos. Igualmente se indicaba que "el maestro albañil Longinos Hernández López ofreció generosamente dos nichos que tenía en el cementerio; en uno ha sido enterrado el médico D. José Luis Rodríguez con su hija y en el otro ha sido inhumado el Guardia Civil Casto Arroyo. El infortunado hijo del jefe de la estación de Leganés fue sepultado en tierra porque la familia se propone trasladar los restos a Béjar, su pueblo natal" (El Sol, 03-05-1926). 

En el acta de la sesión de lComisión Municipal Permanente del día 2 de mayo de 1926 "se acordó hacer constar en el acta el sentimiento de esta Corporación Municipal por las desgracias ocasionadas con el descarrilamiento ocurrido en este término el día 29 del pasado mes que originó la muerte de cuatro viajeros, resultando gravemente heridos otros cuatro que se encuentran perfectamente asistidos en el Hospital de San Esteban de esta villa, haciendo constar también el agradecimiento al vecindario en general y en particular a las Autoridades de todas clases, Médicos y Practicantes titulares, D. Enrique Fraile, D. Emilio García, D. Juan Montero y D. Manuel Sánchez, por el auxilio prestado desde el primer momento a los heridos y asistencia al entierro de las desgraciadas víctimas, corroborando con ello el dolor profundo de que se hallaba poseído por tan terrible catástrofe; y finalmente agradecer al Maestro Nacional de Guadalupe D. Ángel Sánchez Herrero, hijo de la localidad, el telegrama dirigido con fecha de ayer a la Alcaldía testimoniando su más sentido pésame por tal suceso y felicitando al vecindario por su altruista proceder".

EL DEBATE SOBRE LAS CAUSAS DEL ACCIDENTE

Ya se ha aludido más arriba, de pasada, a las posibles causas del accidente, pero el tema tuvo un cierto recorrido en la prensa, con un interesante debate sobre el estado de las vías ferroviarias y los ferrocarriles en el país. 

El periódico El Siglo Futuro del día 3 de mayo comunicaba qeu se estaban instruyendo las diligencias oportunas por el Juez de Instrucción y el comandante de la Guardia Civil con intención de determinar las causas de la catástrofe ferroviaria, e, igualmente, informaba que "los somatenistas han formulado una denuncia grave acerca del estado de la vía y del propósito de ocultarlo por parte de los obreros de la compañía".

Algunos medios de prensa mencionaron, como causas del accidente: "que el descarrilamiento ocurrió porque el tren tomó una curva cerrada que hay dentro de una trinchera a gran velocidad, y como la vía no tuviese la suficiente consistencia se salieron por la tangente la máquina y el ténder, lo que hizo que se precipitasen unos vagones sobre otros. Desde luego, la verdadera causa de la catástrofe fue el mal estado de la línea, pues inmediatamente se ve que todas las traviesas que hay por aquel sitio están podridas, y otros detalles que indican el abandono en que se tenía la línea" (La Libertad, 01-05-1926).

En el periódico La Voz del día 3 de mayo el Ingeniero Jefe de la tercera división técnica del Estado manifestaba que "la vía está completamente agotada y que cualquier pequeño obstáculo será suficiente para producir accidentes como el que ahora se lamenta". 

En el diario La Voz del día 4 de mayo, en un artículo firmado por el redactor José Trinchant titulaba: Crónicas de los trenes - Después de las catástrofes ferroviarias de Llansá y Hervás - Las tragedias del abandono. El redactor, tras lamentar los accidentes de Llansá (producido días antes del de nuestra población) y Hervás, hacía una severa crítica a la Compañía de Madrid a Cáceres y a Portugal y Oeste de España: "en verdad esta entidad no se distingue por sus progresivos adelantos en la explotación de sus vías, y sí, en cambio, por sus abandonos con todas sus consecuencias, como viene a patentizarlo el terrible descarrilamiento de Hervás y el primitivo sistema de organización de sus trenes"; igualmente critica el tiempo que tardan los trenes en hacer el trayecto desde Plasencia hasta Astorga y el precio que no se corresponde con la calidad y organización del servicio 

El día 20 de mayo, el mismo redactor, avalado por cartas recibidas en esta redacción por alguien que estuvo en Hervás días después del accidente examinando la zona, abunda en las críticas a la Compañía de ferrocarriles y a la legislación en materia de seguridad: al parecer se encontraron, entre otros defectos de mantenimiento, numerosas traviesas totalmente podridas -aunque, al parecer, en un número dentro del 10% que permitía el reglamento-, tuercas flojastornillos de bridas sueltostirafondos cuya cabeza no fijaba el riel de la traviesa, etc. El redactor revisa y critica en el artículo diferentes decretos de la legislación sobre ferrocarriles en el momento y ciertas tolerancias reglamentarias que en ellos se contienen; finalmente acaba su crítica con una llamada a la huelga de viajeros y al cambio de sistema de transporte: "creemos que ha llegado el momento de la forzosa huelga de viajeros por ferrocarril y la instauración más completa y formalizada del transporte en automóvil por carretera, como el mejor seguro de vida...".


Terminaremos esta entrada con el deseo de homenajear, aunque sea tardíamente a las víctimas de aquel desafortunado accidente y hacer un recuerdo entrañable al ferrocarril de Hervás, del que tan gratos recuerdos tenemos todos los habitantes del municipio que lo conocimos y lo utilizamos.

Esta entrada está "trasuntada", en buena medida, de un artículo escrito por mí -Pedro Emilio López Calvelo- y publicado en la Revista de Ferias y Fiestas de Hervás de 2013, con una magnífica maquetación hecha por el tristemente desaparecido Miguel Ángel Bejarano.

Esta Revista de Ferias y Fiestas de 2013 puede descargase completa en el siguiente enlace:

www.turismodehervas.com/revista_ferias_2013.pdf



















CONMEMORANDO UN TRISTE CENTENARIO: CATÁSTROFE FERROVIARIA EN HERVÁS: 29 de ABRIL de 1926. LA TRAGEDIA DEL ABANDONO. 2ª parte y fin

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