jueves, 16 de julio de 2026

LA BIBLIOTECA POPULAR DEL MAESTRO AGUSTÍN MANZANO: ¿LA PRIMERA BIBLIOTECA PÚBLICA DE HERVÁS?

LA BIBLIOTECA POPULAR DEL MAESTRO AGUSTÍN MANZANO: ¿LA PRIMERA BIBLIOTECA PÚBLICA DE HERVÁS?

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Trataremos en esta entrada un tema del que hemos tenido noticia recientemente: la dotación de una biblioteca popular al maestro de la escuela pública de Hervás, Agustín Manzano, en 1872. Por las formas y condiciones en que se hacían estas dotaciones es posible que estemos hablando de la que fue, o debió ser, la primera biblioteca pública de Hervás.

A partir de 1845, durante el gobierno en nuestro país de Isabel II, en época en que se alternaban en el poder gobiernos conservadores y liberales, y en plena etapa de influencia de las ideas ilustradas y del inicio de un proceso de renovación de la enseñanza, se empieza a hablar en los boletines de Instrucción Pública de la necesidad de la existencia de bibliotecas como un recurso pedagógico y de la necesidad de que las escuelas contaran con una pequeña biblioteca. Estas bibliotecas debían entenderse como una parte de la formación de los escolares, pero, también se pretendía que formara parte de la formación de la población adulta de los pueblos que, en general, estaban bastante abandonados culturalmente.

Pocos años después, en 1847, con Antonio Gil de Zárate como Ministro de Fomento (del que dependía la Instrucción Pública), se hablará de la necesidad de crear biblioteca populares como auxiliares de las escuelas rurales. Estas bibliotecas populares, ligadas a la escuela aunque no específicamente escolares, deberían estar al cuidado de un maestro.

La Ley de Instrucción Pública de 1857 (la conocida como Ley Moyano), que tanta influencia tuvo en la renovación y organización escolar en la segunda mitad del siglo XIX y varias décadas del siglo XX, no contempló específicamente la creación de bibliotecas escolares, sin embargo, siguió considerando a las bibliotecas populares como un eficaz instrumento para la alfabetización de la población en general. Por lo tanto, aunque no se crearon bibliotecas escolares propiamente dichas, a partir de esta ley sí se apostó por la creación de bibliotecas populares, en estrecha relación con la escuela.

Una Orden de 18 de septiembre de 1869, durante el conocido como Sexenio Revolucionario (1868-1874),  propiciará la creación de estas bibliotecas populares vinculadas a la primera enseñanza: se ordenará la creación de 20 bibliotecas populares en el país, dos por cada distrito universitario (debían ser sostenidas por Diputaciones Provinciales y Ayuntamientos) con la intención de ayudar a combatir el analfabetismo de la población española, y cuya sede debía ser la escuela y debían estar a cargo de un maestro encargado de su cuidado y de su gestión.

“[…] deben mirar con incansable celo por la propagación de la enseñanza en sus respectivas localidades, dejando al Gobierno la inspección general de la instrucción pública […] Pero si bien es obra de mucho tiempo y que exige inmensos gastos esta empresa, […] son tales los bienes que de ella han de resultar, que se hace necesario empezar cuanto antes y no descansar un sólo momento, seguros de que la constancia vence y arrolla los mayores obstáculos. Estas Bibliotecas han de suplir en España la falta de comunicaciones, de vida científica, artística y literaria, y de todos aquellos elementos que abundan en naciones más adelantadas, y que llevan la ilustración con muy diversos aspectos y motivos a los pueblos más apartados y de menos vecindario” ¹.


Imagen con algunos de los libros de la Biblioteca Popular

Tenemos, pues, las bibliotecas populares creadas en 1869 y con un objetivo definido: servir de ayuda pedagógica para completar las enseñanzas del alumnado de primera enseñanza (se incluirían textos, manuales y libros de lectura y consulta); pero, además, para el acceso a sus fondos de cualquier ciudadano y, muy específicamente, los habitantes del mundo rural, con la intención de crear hábitos de lectura y facilitar la toma de contacto directa con libros.

El trámite para la creación de las citadas 20 primeras bibliotecas populares será muy rápido. Entre septiembre y noviembre de 1869 se formaliza la concesión de todas ellas. Los distritos universitarios eran 10: Madrid, Barcelona, Sevilla, Salamanca, Valencia, Valladolid, Oviedo, Zaragoza, Santiago de Compostela y Granada. La provincia de Cáceres pertenecía al distrito universitario de Salamanca; en este distrito, como en los demás, se fundaron dos bibliotecas populares en esta primera concesión: Benavente (Zamora) y Valencia de Alcántara (Cáceres) -fue la concedida en sexto lugar el día 14 de octubre de 1869-.

El proceso para solicitar y conseguir una de estas bibliotecas populares era el siguiente:

- Cursar la solicitud al Ministerio de Fomento.

- Mantener un local adecuado a las necesidades de la biblioteca.

- Nombrar un bibliotecario (un maestro).

- Comprometerse a garantizar el acceso público y gratuito a los fondos de la biblioteca.

El Ministerio remitía un lote inicial que normalmente incluía entre 150 y 300 obras, seleccionadas entre manuales de agricultura, historia, ciencias, literatura, geografía y obras de divulgación.


Imagen con algunos de los libros de la Biblioteca Popular

El contenido de estas veinte primeras bibliotecas (y, en general, de las que se seguirán concediendo, incluida la de Hervás) organizado por secciones y el porcentaje aproximado que representaban en el total de las obras incluidas era el siguiente ²:

La procedencia de los fondos de estas bibliotecas era variada: una parte importante de los libros que se cederán a las bibliotecas populares procedían, sobre todo en los primeros años, de los fondos del extinguido Consejo de Instrucción pública (manuales, publicaciones oficiales, …), que desapareció al reorganizarse el Ministerio de Fomento tras la Revolución de 1868. También había libros procedentes de los fondos del propio Ministerio de Fomento y la Dirección General de Instrucción Pública. Además, el Ministerio realizó llamamientos para que particulares e instituciones participaran en el proyecto donando libros: este llamamiento tuvo una respuesta amplia entre editores, impresores, escritores y otros particulares variados -profesores universitarios, científicos, autores, etc.-. Estas donaciones eran agradecidas particularmente con una mención en la Gaceta de Madrid. Habría que sumar donaciones hechas por instituciones -públicas y privadas- y corporaciones diversas (reales academias, sociedades económicas de amigos del país, universidades, asociaciones culturales, etc.) y adquisiciones realizadas por el Ministerio para completar las colecciones con obras que se consideraran indispensables y no se hubieran obtenido por las otras vías (libros específicos de agricultura, industria, higiene, ciencias aplicadas, literatura clásica e infantil, moral, etc.).


Imagen con algunos de los libros de la Biblioteca Popular

El funcionamiento de estas Bibliotecas Populares fue siendo regulado mediante una serie de reglamentos e instrucciones publicados entre 1869 y 1871. Entre las características reguladas se incluía: 

- la gratitud del servicio y la apertura en horarios compatibles con las jornadas laborales,

- el préstamo domiciliario cuando fuese posible,

- la obligación de que el maestro encargado llevara un inventario y un control de los préstamos,

- la obligación del cuidado y conservación de fondos y la prohibición de sustituir o vender libros sin una autorización ministerial.


Imagen con algunos de los libros de la Biblioteca Popular

Como se ha indicado, el maestro debía actuar como bibliotecario y respondía personalmente de la custodia de la colección.

Conocido el origen y las características de estas bibliotecas populares, podemos acercarnos, en la medida en que tenemos datos, a la figura del maestro Agustín Manzano, el maestro que será responsable de la biblioteca popular de Hervás.

Y no ha sido fácil encontrar datos biográficos de este maestro que ejerció como maestro de instrucción primaria en Hervás unos treinta años, según hemos ido pudiendo encontrar en distintos documentos de archivo.

Agustín Manzano Calzada había nacido en la población de Gata el día 28 de agosto de 1834. No tenemos ninguna noticia de él hasta su llegada a Hervás en 1858. Estamos en los momentos en que se está produciendo, tras la aprobación de la Ley Moyano, ya citada, de 1857 la consolidación de un sistema educativo acorde con las ideas liberales de mediados del siglo XIX, muy particularmente, de la educación primaria. El pase de Faustino Castellano Rubio, un auténtico "pionero" del magisterio en Hervás, para ocupar la 1ª escuela de niños (después de acceder como maestro interino de la 2ª escuela de niños en 1856 había ocupado la plaza como titular de esta 2ª escuela -a Faustino Castellano le tiene dedicada Hervás una pequeña plaza en la que se ubica la Escuela Dominical-), le fue adjudicada por la Dirección General de Instrucción Pública la plaza de maestro de la 2ª escuela de niños de Hervás a Agustín Manzano a finales de agosto de 1858, que estaba dotada con 4.400 reales de vellón como salario anual. De esta plaza tomó posesión en el mes de noviembre:

"[...] le dio a conocer a los niños para que desde este acto le reconozcan, obedezcan u respeten como Maestro de la segunda escuela pública de niños de esta población y les exhortó al cumplimiento de las obligaciones que les imponga para su enseñanza, manifestando el Sr. Presidente que desde este acto queda expresado Sr. Maestro en posesión de mencionado cargo [...]" ³.

La escuela de Agustín Manzano, como la de Faustino Castellano y las escuelas de niñas que se fueron instaurando, estuvieron ubicadas en las estancias del antiguo convento de padres Trinitarios de Hervás, desamortizado en 1836 y cedido al Ayuntamiento de Hervás por la Junta Superior de ventas de Bienes Nacionales en 1842 (allí se instalaron algunas dependencias municipales -no todas-, la cárcel, las escuelas,...).


Niños saliendo de la escuela del Convento

Agustín Manzano encontró en Hervás algo más que trabajo: el día 25 de septiembre de 1860 contraía matrimonio en la iglesia de Santa María de Aguas Vivas con la hervasense Timotea Muñoz González, hija de Tomás y María. De este matrimonio nacerían sus hijos e hijas: Julia, Wenceslao, Pastora, Nicanora, Emilio y Amparo. El matrimonio vivió en la calle Larga, que a partir de 1879 pasó a llamarse calle del Relator González.

Hemos podido encontrar documentación que nos informa que, además de la enseñanza, Agustín Manzano desarrolló otras actividades económicas -siempre con domicilio en la calle Larga o Relator-, seguramente en compañía de su esposa Timotea, aunque es a su nombre al que aparecen las inscripciones de las cuotas de contribución industrial (cosa lógica en aquellos tiempos del siglo XIX):

- Entre 1871 y 1873 aparece a su nombre la contribución de un negocio de venta de aceite al por menor;

- A partir de 1873 hasta 1880 contribuye como "Mercader de cintas"; en 1881 aparece como "Vendedor de sedas, hilo, cintas y botones", y a partir de 1884 hasta 1888-1889 contribuye como regentador de un "Establecimiento de sedas al por menor". Con diferentes nombres entendemos que sería un establecimiento similar a lo que hoy denominaríamos como una Mercería.

A partir de 1890 ya no aparece registrado Agustín Manzano, ni ningún otro miembro de su familia, en los padrones de vecindad de Hervás. A través de consulta en Boletines Oficiales de la Provincia de Córdoba de 1891 y 1892, Agustín Manzano está optando a traslado de su plaza como maestro superior en Hervás, con salario de 1100 ptas. en esos momentos, a una plaza de maestro en Carpio o Baena (tras llevar 32-33 años de servicio). Pensamos que, finalmente, Agustín Manzano consiguió alguna de estas plazas y se trasladó con toda su familia a Andalucía donde finalizaría su trayectoria laboral lejos de Hervás.

Un aspecto más que debemos señalar de la actividad, en este caso profesional-intelectual de Agustín Manzano es que tuvo contactos con Vicente Paredes Guillén, un notable arquitecto, arqueólogo e historiador extremeño vinculado con Plasencia, para quien escribió unos estudios sobre Hervás y su historia que Paredes Guillén publicó en la Revista de Extremadura en el año 1907 ⁴.

Para consultar este estudio sobre Hervás, firmado por V. Paredes -aunque poco real y bastante alejado de los conocimientos historiográficos actuales-, se puede pinchar sobre la imagen:


Volviendo a la biblioteca popular asignada a la escuela de Hervás y a su maestro Agustín Manzano en 1872, debemos indicar que la concesión apareció reflejada en algunos medios de prensa. Tanto el periódico El Imparcial del 2 de septiembre, como La Iberia del día 3 de mismo mes:



Pero debemos indicar que no hemos podido encontrar ninguna documentación en el Archivo Municipal del proceso de solicitud por el maestro, la aprobación de la Junta Local de Educación Primaria, la gestión del Ayuntamiento, etc. Ello se debe a una circunstancia violenta que ocurrió en Hervás en 1873 y que mencionaremos lo más brevemente posible, aunque es una circunstancia bastante compleja. Debemos situarnos en el periodo 1868-1874, el denominado Sexenio Revolucionario. Pues bien, una Junta Revolucionaria que detentó el poder municipal durante escasos días decretó una suspensión de arbitrios municipales. Corporaciones municipales posteriores decretaron la invalidez de esta suspensión de arbitrios y quiso cobrar los impuestos al consumo atrasados, aprobando los presupuestos en que se hacía constar la obligación de estos pagos y preparando la documentación correspondiente. Esto provocó el descontento de aquellos que tenían que pagar los arbitrios y, como forma de mostrar su descontento, durante la noche del 15 de octubre de 1873 se produjo un asalto a las oficinas de la secretaría del Ayuntamiento (que en aquellos momentos estaban situadas en el llamado Consistorio Viejo, cerca de la iglesia de Santa María), en el que se produjo la ruptura de puertas y mobiliario y la desaparición de importante documentación de Ayuntamiento: entre la documentación desaparecida estuvieron las actas municipales y la documentación que hacía alusión al pago de los arbitrios. Por esta causa, en la actualidad no existen actas municipales de los plenos de Ayuntamiento de Hervás entre mediados de 1869 y finales de 1873... y ello nos impide conocer muchos de los hechos y actuaciones municipales durante este interesante periodo histórico. Y por eso no existe documentación sobre los trámites que se pudieron llevar a cabo desde el Ayuntamiento y la Junta Local de Enseñanza de Hervás para la solicitud de la biblioteca popular.


Imagen Edificio de la antigua Enfermería de la Biemparada,
hoy Casas Consistoriales de Hervás

Debemos añadir que la corporación municipal hervasense ya había comprado en 1872 el edificio de la enfermería de la Biemparada en que se encuentran las Casas Consistoriales actualmente, pero aún estaba ocupado sólo por el Juzgado y la Cárcel de Partido: los sucesos que hemos narrado obligaron a ocupar con rapidez las instalaciones municipales en dicho edificio de la enfermería.

Pero, en fin, la solicitud debió cursarse en regla y cumpliendo todos los trámites exigidos por la legislación y, como consecuencia, la biblioteca popular se concedió a Hervás y al maestro Agustín Manzano en los inicios del curso escolar de 1872.

El documento con la relación completa de los libros que compusieron esta primera biblioteca popular y, por ello, pública de Hervás, pueden consultarse en las páginas 4 y 5 de la Gaceta de Madrid (el antecedente del Boletín Oficial del Estado) del día 1 de septiembre de 1872 -pinchar sobre la imagen-:


El documento indica los siguiente:

MINISTERIO DE FOMENTO - Dirección General de Instrucción Pública. 

Esta Dirección general ha acordado destinar la colección de libros núm. 274 que ha de servir de base a una Biblioteca Popular a la Escuela de Instrucción Primaria que dirige en Hervás (Cáceres) D. Agustín Manzano

Madrid 20 de Enero de 1872. El Director General, Antonio Ferrer del Rio.

Lista de las obras a que se refiere la orden anterior.

Total: 155 obras, con 155 vols. y 22 hojas. 

Un resumen del contenido temático de este listado de obras puede apreciarse en el siguiente cuadro-resumen


... y debemos entender que, si se cumplió toda la normativa de uso de este fondo bibliográfico, esta biblioteca popular debió ser la PRIMERA BIBLIOTECA PÚBLICA DE HERVÁS.


NOTAS:

¹ Ministerio de Fomento. Instrucción Pública. Gaceta de Madrid. Año CCVIII. Num. 265. 22 de setiembre de 1869.

² Espinilla Herrarte, M. L.; De la Fuente González, M.A.; González Sánchez, J.L. (2003): Las bibliotecas populares: una ambiciosa iniciativa cultural de la I República. Revista Tabanque, nº 17; pp. 157-174.

³ Archivo Municipal de Hervás. Acta de Posesión. 10 de noviembre de 1858. Leg. 26, cap. 8.

⁴ Paredes Guillén, V (1907), «Hervás», Revista de Extremadura, IX, marzo 1907, pp. 97–106: 99.

                                                                -------------

NOTA: El texto de esta entrada en el blog TRASUNTOS DE HERVÁS II no ha sido nunca publicado. La propiedad intelectual de dicho texto pertenece, por tanto, al autor del blog (Pedro-Emilio López Calvelo) -pedroemilio100@hotmail.com-.

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